Mi perfil
Yo también nacà en el 53. En Ciudad Real.
Jugué en una calle que, con el tiempo, cambió su nombre y ahora se llama “Libertad”. Crecà entre cariño, atenciones, y fui feliz.
Asumà como naturales los valores que mis padres me infundieron. También las lecciones de la gente. Unà lo emocional y lo ético, pensando y sintiendo –ahora lo sé- que son dos perspectivas de la misma realidad. Tal vez, por eso, como en un proceso lógico-sentimental, descubrà la amistad en la escuela y, en la universidad, el amor.
Practiqué deporte, una actividad que me enseñó mucho, que me hizo crecer como persona. Aprendà la valÃa del trabajo en equipo, del autocontrol, de la pasión de fijarse un objetivo y de alcanzarlo con disciplina, convicción, con afán de superación personal… y con la ayuda de los demás. El deporte me mostró que el hilo que une la razón y el corazón es la solidaridad, un pensamiento que me ha acompañado durante toda mi vida.
Fui a la Universidad. No pude hacerlo en mi Región, no habÃa entonces. Tuve que dejar atrás mi ciudad. La distancia me mostró un prisma objetivo de mi tierra y de mi tiempo. En las aulas y en las conversaciones de esa otra aula de socialización que era la cafeterÃa, comprendimos ya entonces que la vida iba en serio, que no podÃamos mirar para otro lado, que era necesario el compromiso y tomar partido por la gente, por la libertad. Supimos que otro mundo era posible porque las cosas se cambian uno a uno, paso a paso, grito a grito, gesto a gesto y voto a voto. Nuestro mundo era de personas todas libres, todas iguales y todas con las mismas oportunidades para desarrollarse.
Conocà a Clementina, comprometida, como yo, con los ideales de nuestro tiempo. Nos enamoramos; nos comprometimos también entre nosotros; nos casamos; suscribimos un pacto solidario, con razones del corazón, que, después de treinta y dos años, tienen plena vigencia. A esos argumentos sentimentales del inicio, se unieron, después, dos más, poderosÃsimos; son nuestros hijos; se llaman Clementina y Jaime.
Me licencié en FilosofÃa y Letras en La Universidad Complutense de Madrid, donde también me doctoré en GeografÃa e Historia.
Soy un convencido del extraordinario papel que desempeña la educación en el progreso de cualquier sociedad; una convicción de la que hice mi profesión, ejerciendo de profesor en la joven Facultad de Letras de la Universidad de Castilla-La Mancha, de Historia Contemporánea, una de mis grandes pasiones. El pasado siempre resulta útil para comprender el presente y liderar el futuro.
Obtuve una beca del Centro Superior de Investigaciones CientÃficas para profundizar sobre “EconomÃa y PolÃtica en La Mancha durante la Restauración. 1876-1923″.
Fui uniendo mis compromisos ideológicos con el amor a los mÃos, a mi mujer, mis hijos, a mis amigos, a los hombres y mujeres de mi tierra, especialmente a aquellos que sufrÃan el desdén y la opresión. Profundicé en su comprensión, en su conocimiento y publiqué algunos artÃculos y algunos libros como un ejercicio del intelecto y como un acto de denuncia.
Supe del valor de la palabra y del pensamiento como guÃas para la acción que pueda cambiar el mundo. Pensé, hablé, escribà y actué para reimplantar la democracia. Consideré entonces y lo sigo considerando hoy que el socialismo democrático es la ideologÃa de la solidaridad, es decir, la fusión de la razón y el corazón de todas las personas.
Regresé a mi ciudad para llevar las ideas y el discurso a la práctica como concejal. HabÃa regresado a mi tierra para trabajar por ella, y es lo que he seguido haciendo durante todo este ya largo tiempo, como consejero de Educación y Cultura, como vicepresidente de la Junta de Comunidades, como diputado regional, como senador, como presidente de las Cortes Regionales y como presidente de todas las personas de Castilla-La Mancha.
En esos empeños sigo hoy, convencido de que el presente es mejor que el pasado y de que nos espera un porvenir aún mejor que el presente. Esto es asà porque creo en la voluntad, el compromiso y el esfuerzo de todas las personas de esta tierra nuestra, de Castilla-La Mancha.









